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viernes, 14 de mayo de 2010

CORRELACION: CAUSAS ASTRONOMICAS Y CAMBIO CLIMATICO-NUEVO ANALISIS

En un análisis sobre los últimos 1,2 millones de años, la geóloga Lorraine Lisiecki de la Universidad de California en Santa Bárbara ha descubierto un patrón que conecta los cambios regulares del ciclo orbital de la Tierra a los cambios en el clima terrestre.
Lisiecki realizó su análisis climático mediante el examen de núcleos sedimentarios oceánicos. Estos núcleos fueron recolectados en 57 puntos diferentes del mundo. Analizando los sedimentos, los científicos pueden reconstruir el clima de los últimos millones de años. La contribución de Lisiecki es la conexión del registro climático con el ciclo orbital del planeta.Se sabe que la órbita de la Tierra alrededor del Sol cambia de forma cada 100.000 años. La órbita se torna más circular o más elíptica, es decir que su excentricidad varía. Un aspecto relacionado es el ciclo de 41.000 años que describe la inclinación del eje de la Tierra.
Las glaciaciones también han acaecido cada 100.000 años. Lisiecki ha comprobado que la secuencia cronológica de los cambios en el clima y la de los cambios en la excentricidad coinciden. Tal como señala Lisiecki, la correlación entre el ciclo orbital y el climático es una fuerte evidencia de un vínculo entre los dos.
Es poco probable que ambos fenómenos no estén relacionados entre sí.

Además de constatar la relación entre el cambio de la excentricidad orbital y el establecimiento de los períodos de glaciación, Lisiecki ha encontrado una correlación sorprendente.

Ha descubierto que los ciclos glaciales más grandes se produjeron durante los cambios más débiles en la excentricidad de la órbita terrestre. Y que los cambios más fuertes en la órbita coincidieron con cambios más débiles en el clima. Esto podría significar que el clima de nuestro mundo tiene una inestabilidad interna además de sensibilidad a los cambios orbitales.La conclusión de Lisiecki es que en el patrón de cambios climáticos naturales del último millón de años probablemente intervienen interacciones complejas entre las diferentes partes del sistema climático, así como tres tipos de movimiento de la Tierra.
Los primeros dos tipos son la inclinación y la excentricidad de la órbita. La tercera es la precesión, o el cambio en la orientación del eje de rotación.
La teoría planetaria que elaboró el matemático serbio, conocida como los ciclos de Milankovitch, plantea que las grandes variaciones climáticas que afectan a la Tierra, se deben al efecto combinado de estos tres movimientos. Y para comprobarlo sometió su hipótesis a una exhaustiva prueba que retrocedía cientos de miles de años en el pasado.


Después de muchos años de afinamiento de su modelo matemático pudo comprobar que, efectivamente, los ciclos propuestos por la teoría se correlacionaban razonablemente con los registros paleoclimáticos recogidos en muchas partes del mundo.
Cuando Milankovitch dio a conocer su teoría, no recibió la acogida esperada. Durante muchos años su propuesta fue considerada sólo como un ejercicio matemático-astronómico curioso, pero desde mediados de la década de los 70 (del siglo pasado) la situación comenzó a cambiar y ahora es ampliamente aceptada por la comunidad científica y utilizada en todos los estudios sobre las glaciaciones.
Aunque algunos la cuestionan, ya que existen algunos eventos que no se cumplen exactamente según lo previsto por la teoría, es evidente que los Ciclos de Milankovitch mucho tienen que ver con los grandes cambios climáticos que sufre el planeta.
La presencia de influencias orbítales en los cambios climáticos de la tierra es tan evidente, que puede ser detectada no solo en altas latitudes, sino en los trópicos. Una alta cantidad de pruebas extraídas de los hielos de la Antártica, Greenland, y otras localidades continentales, acusan un patrón dinámico de fluctuación del clima terrestre que se extiendes a graves de las edades geológicas.
La teoría de Milankovitch, es un cuerpo de conocimiento lógico, astronómico-matemático, que en los ojos de muchos científicos cuaternarios explica la conexión de la naturaleza dinámica del clima, con cambios periódicos en la orbita del planeta.A través de esta teoría, Milutin Milankovitch, identifico el rol primario de la insolación de verano, en el crecimiento de las capas de hielo; esta insolación es el motor real que mueve el siempre cambiante estado del clima terrestre. Al mismo tiempo, esta teoría señala la naturaleza no lineal de la respuesta de los sistemas climáticos regionales, como elementos constitutivos de un sistema climático de proporciones globales.
Finalmente, es bueno recordar una vez más que, desde la formación de la Tierra hace 4.500 millones de años, el clima ha sufrido permanentes cambios, algunos suaves otros violentos, pero en cualquier caso sus condicionantes siempre fueron naturales. La gran incógnita a la que nos enfrentamos actualmente, es saber cuáles serán las consecuencias de la descontrolada intervención humana en el planeta, y su impredecible efecto en el clima y en el destino, no sólo de la civilización, sino también de nuestro hogar cósmico.
"Primero, fue necesario civilizar al hombre en su relación con el hombre. Ahora, es necesario civilizar al hombre en su relación con la naturaleza y los animales". Victor Hugo
"End of transmission"

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